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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://ato-edgardoas.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>ato-edgardoas</title><description/><link>https://ato-edgardoas.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title/><link>https://ato-edgardoas.blogia.com/2006/101601.php</link><guid isPermaLink="true">https://ato-edgardoas.blogia.com/2006/101601.php</guid><description><![CDATA[bienvenidos]]></description><pubDate>Mon, 16 Oct 2006 02:09:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL SOL</title><link>https://ato-edgardoas.blogia.com/2006/100701-el-sol.php</link><guid isPermaLink="true">https://ato-edgardoas.blogia.com/2006/100701-el-sol.php</guid><description><![CDATA[<p>El <strong>Sol</strong> es la estrella del sistema planetario en el que se encuentra la Tierra; por tanto, es la m&aacute;s cercana a la Tierra y el astro con mayor brillo aparente. Su presencia o su ausencia en el cielo determinan, respectivamente, el d&iacute;a y la noche. La energ&iacute;a radiada por el Sol es aprovechada por los seres fotosint&eacute;ticos, que constituyen la base de la cadena tr&oacute;fica, siendo as&iacute; la principal fuente de energ&iacute;a de la vida. Tambi&eacute;n aporta la energ&iacute;a que mantiene en funcionamiento los procesos clim&aacute;ticos. El Sol es una estrella que se encuentra en la fase denominada secuencia principal, con un tipo espectral G2, que se form&oacute; hace unos 5 mil millones de a&ntilde;os y permanecer&aacute; en la secuencia principal aproximadamente otros 5 mil millones de a&ntilde;os. El Sol, junto con la Tierra y todos los cuerpos celestes que orbitan a su alrededor, forman el Sistema Solar.</p><p>A pesar de ser una estrella mediana, es la &uacute;nica cuya forma se puede apreciar a simple vista, con un di&aacute;metro angular de 32&#39; 35" de arco en el perihelio y 31&#39; 31" en el afelio, lo que da un di&aacute;metro medio de 32&#39; 03". Por una extra&ntilde;a coincidencia, la combinaci&oacute;n de tama&ntilde;os y distancias del Sol y la Luna son tales que se ven, aproximadamente, con el mismo tama&ntilde;o aparente en el cielo. Esto permite una amplia gama de eclipses solares distintos (totales, anulares o parciales).</p><p>&nbsp;<span class="mw-headline"><strong><em>Nacimiento y muerte del Sol</em></strong></span></p><div class="thumb tleft"><div style="width: 182px"><img src="//ato-edgardoas.blogia.com/upload/externo-8168c61ad63b8b22d5310a9f804caadf.jpg" border="0" alt="El sol visto a trav&eacute;s de las lentes de una c&aacute;mara fotogr&aacute;fica desde la superficie terrestre." width="180" height="135" /> <div class="thumbcaption">El sol visto a trav&eacute;s de las lentes de una c&aacute;mara fotogr&aacute;fica desde la superficie terrestre.</div></div></div><p>El Sol se form&oacute; hace unos 4500 millones de a&ntilde;os a partir de nubes de gas y polvo que ya conten&iacute;an residuos de generaciones anteriores de estrellas. Gracias a la metalicidad de dicho gas, de su disco circumstelar surgieron, m&aacute;s tarde, los planetas, asteroides y cometas del Sistema Solar. En el interior del Sol se producen reacciones de fusi&oacute;n en las que los &aacute;tomos de hidr&oacute;geno se transforman en helio, produci&eacute;ndose la energ&iacute;a que irradia. Actualmente, el Sol se encuentra en plena secuencia principal, fase en la que seguir&aacute; unos 5000 millones de a&ntilde;os m&aacute;s quemando hidr&oacute;geno de manera estable. Cuando el hidr&oacute;geno de su n&uacute;cleo sea mucho menos abundante &eacute;ste se contraer&aacute; y se encender&aacute; la capa de hidr&oacute;geno adyacente, pero esto no bastar&aacute; para retener el colapso. Seguir&aacute; compact&aacute;ndose hasta que su temperatura sea lo suficientemente elevada como para fusionar el helio del n&uacute;cleo (unos 100 000 000 K). Al mismo tiempo, las capas exteriores de la envoltura se ir&aacute;n expandiendo paulatinamente. Se expandir&aacute;n tanto que, a pesar del aumento de brillo de la estrella, su temperatura efectiva disminuir&aacute;, situando su luz en la regi&oacute;n roja del espectro. El Sol se habr&aacute; convertido en una gigante roja. El radio del Sol, para entonces, ser&aacute; tan grande que habr&aacute; engullido a Mercurio, Venus y, posiblemente, a la Tierra. Durante su etapa como gigante roja (unos 1000 millones de a&ntilde;os) el Sol ir&aacute; expulsando gas cada vez con mayor intensidad. En los &uacute;ltimos momentos de su vida el viento solar se intensificar&aacute; y el Sol se desprender&aacute; de toda su envoltura, la cual formar&aacute;, con el tiempo, una nebulosa planetaria. El n&uacute;cleo y sus regiones m&aacute;s pr&oacute;ximas se comprimir&aacute;n m&aacute;s hasta formar un estado de la materia muy concentrado en el que las repulsiones de tipo cu&aacute;ntico entre los electrones extremadamente cercanos (degenerados) frenar&aacute;n el colapso. Quedar&aacute; entonces, como remanente estelar, una enana blanca de carbono y ox&iacute;geno que se ir&aacute; enfriando paulatinamente.</p><p>&nbsp;</p><h2>&nbsp;<span class="mw-headline">Estructura del Sol</span></h2><div style="margin: 0px 0px 0.2ex 1em"><em><span style="font-size: 87%">M&aacute;s informaci&oacute;n en:</span> <strong>Estructura estelar</strong></em></div><p>Como toda estrella el Sol posee una forma esf&eacute;rica y a causa de su lento movimiento de rotaci&oacute;n, tiene tambi&eacute;n un leve achatamiento polar. Como en cualquier cuerpo masivo toda la materia que lo constituye es atra&iacute;da hacia el centro del objeto por su propia fuerza gravitatoria. Sin embargo, el plasma que forma el Sol se encuentra en equilibrio ya que la creciente presi&oacute;n en el interior solar compensa la atracci&oacute;n gravitatoria produci&eacute;ndose un equilibrio hidrost&aacute;tico. Estas enormes presiones se generan debido a la densidad del material en su n&uacute;cleo y a las enormes temperaturas que se dan en &eacute;l gracias a las reacciones termonucleares que all&iacute; acontecen. Existe adem&aacute;s de la contribuci&oacute;n puramente t&eacute;rmica una de origen fot&oacute;nico. Se trata de la presi&oacute;n de radiaci&oacute;n, nada despreciable, que es causada por el ingente flujo de fotones emitidos en el centro del Sol.</p><p>El Sol presenta una estructura en capas esf&eacute;ricas o en "capas de cebolla". La frontera f&iacute;sica y las diferencias qu&iacute;micas entre las distintas capas son dif&iacute;ciles de establecer. Sin embargo, se puede establecer una funci&oacute;n f&iacute;sica que es diferente para cada una de las capas. En la actualidad, la astrof&iacute;sica dispone de un modelo de estructura solar que explica satisfactoriamente la mayor&iacute;a de los fen&oacute;menos observados. Seg&uacute;n este modelo, el Sol est&aacute; formado por: 1) N&uacute;cleo, 2) Zona radiante, 3) Zona convectiva, 4) Fotosfera, 5) Cromosfera, 6) Corona y 7) Viento solar.</p><p>&nbsp;</p><h3>&nbsp;<span class="mw-headline">N&uacute;cleo</span></h3><div style="margin: 0px 0px 0.2ex 1em"><em><span style="font-size: 87%">M&aacute;s informaci&oacute;n en:</span> <strong>Nucleos&iacute;ntesis estelar, Cadenas PP y Ciclo CNO</strong></em></div><p>Ocupa unos 139 000 km del radio solar, 1/5 del mismo, y es en esta zona donde se verifican las reacciones termonucleares que proporcionan toda la energ&iacute;a que el Sol produce. Nuestra estrella est&aacute; constituida por un 81 % de hidr&oacute;geno, 18 % de helio y el 1 % restante que se reparte entre otros elementos. En su centro se calcula que existe un 49 % de hidr&oacute;geno, 49 % de helio y el 2 % restante en otros elementos que sirven como catalizadores en las reacciones termonucleares. A comienzos de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 30 del siglo XX, el f&iacute;sico austriaco Fritz Houtermans (1903-1966) y el astr&oacute;nomo ingl&eacute;s Robert d&#39;Escourt Atkinson (1898-1982) unieron sus esfuerzos para averiguar si la producci&oacute;n de energ&iacute;a en el interior del Sol y en las estrellas se pod&iacute;a explicar por las transformaciones nucleares. En 1938 Hans Albrecht Bethe (1906-2005) en Estados Unidos y Carl Friedrich von Weizs&auml;ker (1912-), en Alemania, simult&aacute;nea e independientemente, encontraron el hecho notable de que un grupo de reacciones en las que intervienen el carbono y el nitr&oacute;geno como catalizadores constituyen un ciclo, que se repite una y otra vez, mientras dura el hidr&oacute;geno. A este grupo de reacciones se las conoce como "ciclo de Bethe o del carbono", y es equivalente a la fusi&oacute;n de cuatro protones en un n&uacute;cleo de helio. En estas reacciones de fusi&oacute;n hay una p&eacute;rdida de masa, esto es, el hidr&oacute;geno consumido pesa m&aacute;s que el helio producido. Esa diferencia de masa se transforma en energ&iacute;a seg&uacute;n la ecuaci&oacute;n de Einstein E = mc&sup2;, donde E es la energ&iacute;a, m la masa y c la velocidad de la luz. Estas reacciones nucleares transforman el 0,7 % de la masa afectada en fotones, con una longitud de onda cort&iacute;sima y, por lo tanto, muy energ&eacute;ticos y penetrantes. La energ&iacute;a producida calienta el n&uacute;cleo solar hasta temperaturas de 10 a 20 millones de Kelvins. El ciclo ocurre en las siguientes etapas:</p><p><sub>1</sub>H&sup1; + <sub>6</sub>C<sup>12</sup> &rarr; <sub>7</sub>N<sup>13</sup>;</p><p><sub>7</sub>N<sup>13</sup> &rarr; <sub>6</sub>C<sup>13</sup> + e<sup>+</sup> + neutrino;</p><p><sub>1</sub>H&sup1; + <sub>6</sub>C<sup>13</sup> &rarr; <sub>7</sub>N<sup>14</sup>;</p><p><sub>1</sub>H&sup1; + <sub>7</sub>N<sup>14</sup> &rarr; <sub>8</sub>O<sup>15</sup>;</p><p><sub>8</sub>O<sup>15</sup> &rarr; <sub>7</sub>N<sup>15</sup> + e<sup>+</sup> + neutrino, y por &uacute;ltimo</p><p><sub>1</sub>H&sup1; + <sub>7</sub>N<sup>15</sup> &rarr; <sub>6</sub>C<sup>12</sup> + <sub>2</sub>He<sup>4</sup>.</p><p>Sumando todas las reacciones y cancelando los t&eacute;rminos comunes, se tiene</p><p>4 <sub>1</sub>H&sup1; &rarr; <sub>2</sub>He<sup>4</sup> + 2e<sup>+</sup> + 2 neutrinos + 26,7 MeV.</p><p>La energ&iacute;a neta liberada en el proceso es 26,7 MeV, o sea cerca de 6,7 x 10<sup>14</sup> Julios por kg de protones consumidos. El carbono act&uacute;a como catalizador, pues al final del ciclo se regenera.</p><p>Otra reacci&oacute;n de fusi&oacute;n que ocurre en el Sol y en las estrellas, es el ciclo de Critchfiel o prot&oacute;n-prot&oacute;n. Charles Critchfield (1910-1994) era en 1938 un joven f&iacute;sico alumno de George Gamow (1904-1968) en la Universidad de George Washington, y tuvo una idea completamente diferente, al darse cuenta que en el choque entre dos protones muy r&aacute;pidos puede ocurrir que uno pierda su carga positiva y se convierta en un neutr&oacute;n, que permanece unido al otro prot&oacute;n constituyendo un deuter&oacute;n, es decir, un n&uacute;cleo de hidr&oacute;geno pesado. La reacci&oacute;n puede producirse de dos maneras algo distintas:</p><p><sub>1</sub>H&sup1; + <sub>1</sub>H&sup1; &rarr; <sub>2</sub>H&sup2; + e<sup>+</sup> + neutrino</p><p><sub>1</sub>H&sup1; + <sub>1</sub>H&sup2; &rarr; <sub>2</sub>He&sup3;; <sub>2</sub>He&sup3; + <sub>2</sub>He&sup3; &rarr; <sub>2</sub>He<sup>4</sup> + 2 <sub>1</sub>H&sup1;.</p><p>El primer ciclo se da en estrellas m&aacute;s calientes y con mayor masa que el Sol y la cadena prot&oacute;n-prot&oacute;n en las similares al Sol. En cuanto al Sol, hasta el a&ntilde;o 1953 se crey&oacute; que su energ&iacute;a era producida exclusivamente por el ciclo de Bethe, pero se ha demostrado en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os que el calor solar procede en un 99 % del ciclo prot&oacute;n-prot&oacute;n.</p><p>Llegar&aacute; un d&iacute;a en que el Sol agote todo el hidr&oacute;geno en la regi&oacute;n central al haberlo transformado en helio. La presi&oacute;n ser&aacute; incapaz de sostener las capas superiores y la regi&oacute;n central tender&aacute; a contraerse gravitacionalmente, calentando progresivamente las capas adyacentes. El exceso de energ&iacute;a producida har&aacute; que las capas exteriores del Sol tiendan a expandirse y enfriarse y nuestro astro rey se convertir&aacute; en una estrella gigante roja. El di&aacute;metro del Sol puede llegar a alcanzar y sobrepasar al de la &oacute;rbita de la Tierra, con lo cual, cualquier forma de vida se habr&aacute; extinguido. Cuando la temperatura de la regi&oacute;n central alcance aproximadamente 100 millones de grados kelvin, comenzar&aacute; a producirse la reacci&oacute;n del helio en carbono, hasta que el primero se agote, inici&aacute;ndose una nueva contracci&oacute;n de la estrella al perder su fuente de energ&iacute;a. De este modo nuestro Sol se transformar&aacute; en una enana blanca y, mucho m&aacute;s tarde, al enfriarse totalmente, en una enana negra.</p><p>&nbsp;</p><h3>&nbsp;<span class="mw-headline">Zona radiante</span></h3><p>En la zona exterior al n&uacute;cleo el transporte de la energ&iacute;a generada en el interior se produce por radiaci&oacute;n hasta el l&iacute;mite exterior de la zona radiativa. Esta zona est&aacute; compuesta de plasma, es decir, grandes cantidades de hidr&oacute;geno y helio ionizado. Como la temperatura del Sol decrece del centro (10-20 millones de grados kelvin) a la periferia (6000&ordm; K en la fotosfera), es m&aacute;s f&aacute;cil que un fot&oacute;n cualquiera se mueva del centro a la periferia que al rev&eacute;s. Sin embargo, los fotones deben avanzar por un medio ionizado tremendamente denso siendo absorbidos y reemitidos infinidad de veces en su camino. Se calcula que un fot&oacute;n cualquiera invierte un mill&oacute;n de a&ntilde;os en alcanzar la superficie y manifestarse como luz visible.</p><p>&nbsp;</p><h3>&nbsp;<span class="mw-headline">Zona convectiva</span></h3><p>Esta regi&oacute;n se extiende por encima de la zona radiativa y en ella los gases solares dejan de estar ionizados y los fotones son absorbidos con facilidad volvi&eacute;ndose el material opaco al transporte de radiaci&oacute;n. Por lo tanto, el transporte de energ&iacute;a se realiza por convecci&oacute;n, de modo que el calor se transporta de manera no homog&eacute;nea y turbulenta por el propio fluido. Los fluidos se dilatan al ser calentados y disminuyen su densidad. Por lo tanto, se forman corrientes ascendentes de material desde la zona caliente hasta la zona superior, y simult&aacute;neamente se producen movimientos descendentes de material desde las zonas exteriores fr&iacute;as. As&iacute; a unos 200 000 km bajo la fotosfera del Sol, el gas se vuelve opaco por efecto de la disminuci&oacute;n de la temperatura; en consecuencia, absorbe los fotones procedentes de las zonas inferiores y se calienta a expensas de su energ&iacute;a. Se forman as&iacute; secciones convectivas turbulentas, en las que las <em>parcelas</em> de gas caliente y ligero suben hasta la fotosfera, donde nuevamente la atm&oacute;sfera solar se vuelve transparente a la radiaci&oacute;n y el gas caliente cede su energ&iacute;a en forma de luz visible, enfri&aacute;ndose antes de volver a descender a las profundidades. El an&aacute;lisis de las oscilaciones solares ha permitido establecer que esta zona se extiende hasta estratos de gas situados a la profundidad indicada anteriormente. La observaci&oacute;n y estudio de estas oscilaciones solares constituye el sujeto de estudio de la heliosismolog&iacute;a.</p><p>&nbsp;</p><h3>&nbsp;<span class="mw-headline">Fotosfera</span></h3><div class="noprint" style="margin: 0px 0px 0.2ex 1em"><em><span style="font-size: 87%">Art&iacute;culo principal:</span> <strong>Fotosfera</strong></em></div><p>La fotosfera es la zona desde la que se emite la mayor parte de luz visible del Sol. La fotosfera se considera como la &laquo;superficie&raquo; solar y, vista a trav&eacute;s de un telescopio, se presenta formada por gr&aacute;nulos brillantes que se proyectan sobre un fondo m&aacute;s oscuro. A causa de la agitaci&oacute;n de nuestra atm&oacute;sfera, estos gr&aacute;nulos parecen estar siempre en agitaci&oacute;n. Puesto que el Sol es gaseoso, su fotosfera es algo transparente: puede ser observada hasta una profundidad de unos cientos de kil&oacute;metros antes de volverse completamente opaca. Normalmente se considera que la fotosfera solar tiene unos 100 o 200 km de profundidad.</p><div class="thumb tleft"><div style="width: 269px"><img src="//ato-edgardoas.blogia.com/upload/externo-17729b06cd6ef052f1000f24a3c8b472.png" border="0" alt="Esquema de la estructura de anillo de una llamarada solar y su origen causado por la deformaci&oacute;n de las l&iacute;neas del campo electromagn&eacute;tico." width="267" height="239" /> <div class="thumbcaption"><div class="magnify" style="float: right"><img src="/skins-1.5/common/images/magnify-clip.png" border="0" alt="Aumentar" width="15" height="11" /></div>Esquema de la estructura de anillo de una llamarada solar y su origen causado por la deformaci&oacute;n de las l&iacute;neas del campo electromagn&eacute;tico.</div></div></div><p>Aunque el borde o limbo del Sol aparece bastante n&iacute;tido en una fotograf&iacute;a o en la imagen solar proyectada con un telescopio, se aprecia f&aacute;cilmente que el brillo del disco solar disminuye hacia el borde. Este fen&oacute;meno de oscurecimiento del centro al limbo es consecuencia de que el Sol es un cuerpo gaseoso con una temperatura que disminuye con la distancia al centro. La luz que se ve en el centro procede en la mayor parte de las capas inferiores de la fotosfera, m&aacute;s caliente y por tanto m&aacute;s luminosa. Al mirar hacia el limbo, la direcci&oacute;n visual del observador es casi tangente al borde del disco solar por lo que llega radiaci&oacute;n procedente sobre todo de las capas superiores de la fotosfera, m&aacute;s fr&iacute;as y emitiendo con menor intensidad que las capas profundas en la base de la fotosfera.</p><p>Un fot&oacute;n tarda en promedio un mill&oacute;n de a&ntilde;os en atravesar la zona radiante y un mes en recorrer los 200 000 km de la zona convectiva, empleando tan s&oacute;lo 499,0047818 s en cruzar la distancia que separa la Tierra del Sol. No se trata de que los fotones viajen m&aacute;s r&aacute;pidamente ahora, sino que en el exterior del Sol el camino de los fotones no se ve obstaculizado por los continuos cambios, choques, quiebros y turbulencias que experimentaban en el interior del Sol.</p><p>Los gr&aacute;nulos brillantes de la fotosfera tienen muchas veces forma hexagonal y est&aacute;n separados por finas l&iacute;neas oscuras. Los gr&aacute;nulos son la evidencia del movimiento convectivo y burbujeante de los gases calientes en la parte exterior del Sol. En efecto, la fotosfera es una masa en continua ebullici&oacute;n en el que las c&eacute;lulas convectivas se aprecian como gr&aacute;nulos en movimiento cuya vida media es tan solo de unos nueve minutos. El di&aacute;metro medio de los gr&aacute;nulos individuales es de unos 700 a 1000 km y resultan particularmente notorios en los per&iacute;odos de m&iacute;nima actividad solar. Hay tambi&eacute;n movimientos turbulentos a una escala mayor, la llamada <em>"supergranulaci&oacute;n"</em>, con di&aacute;metros t&iacute;picos de unos 35 000 km. Cada supergranulaci&oacute;n contiene cientos de gr&aacute;nulos individuales y sobrevive entre 12 a 20 horas. Fue Richard Christopher Carrington (1826-1875), cervecero y astr&oacute;nomo aficionado, el primero en observar la granulaci&oacute;n fotosf&eacute;rica en el siglo XIX. En 1896 el franc&eacute;s Pierre Jules C&eacute;sar Janssen (1824-1907) consigui&oacute; fotografiar por primera vez la granulaci&oacute;n fotosf&eacute;rica.</p><div class="thumb tright"><div style="width: 186px"><img src="//ato-edgardoas.blogia.com/upload/externo-221bb961a26d396144362650ff1a181d.jpeg" border="0" alt="Imagen detallada de un conjunto de manchas solares observadas en el visible. La umbra y la penumbra son claramente discernibles as&iacute; como la granulaci&oacute;n solar." width="184" height="184" /> <div class="thumbcaption"><div class="magnify" style="float: right"><img src="/skins-1.5/common/images/magnify-clip.png" border="0" alt="Aumentar" width="15" height="11" /></div>Imagen detallada de un conjunto de manchas solares observadas en el visible. La umbra y la penumbra son claramente discernibles as&iacute; como la granulaci&oacute;n solar.</div></div></div><p>El signo m&aacute;s evidente de actividad en la fotosfera son las manchas solares. En los tiempos antiguos se consideraba al Sol como un fuego divino y, por consiguiente, perfecto e infalible. Del mismo modo se sab&iacute;a que la brillante cara del Sol estaba a veces nublada con unas manchas oscuras, pero se imaginaba que era debido a objetos que pasaban en el espacio entre el Sol y la Tierra. Cuando Galileo (1564-1642) construy&oacute; el primer telescopio astron&oacute;mico, dando origen a una nueva etapa en el estudio del universo, hizo la siguiente afirmaci&oacute;n <em>"Repetidas observaciones me han convencido, de que estas manchas son sustancias en la superficie del Sol, en la que se producen continuamente y en la que tambi&eacute;n se disuelven, unas m&aacute;s pronto y otras m&aacute;s tarde"</em>. Una mancha solar t&iacute;pica consiste en una regi&oacute;n central oscura, llamada "umbra", rodeada por una "penumbra" m&aacute;s clara. Una sola mancha puede llegar a medir hasta 12 000 km (casi tan grande como el di&aacute;metro de la Tierra), pero un grupo de manchas puede alcanzar 120 000 km de extensi&oacute;n e incluso algunas veces m&aacute;s. La penumbra est&aacute; constituida por una estructura de filamentos claros y oscuros que se extienden m&aacute;s o menos radialmente desde la umbra. Ambas (umbra y penumbra) parecen oscuras por contraste con la fotosfera, simplemente porque est&aacute;n m&aacute;s fr&iacute;as que la temperatura media de la fotosfera. As&iacute;, la umbra tiene una temperatura de 4000 K, mientras que la penumbra alcanza los 5600 K, inferiores en ambos casos a los 6000 K que tienen los gr&aacute;nulos de la fotosfera. Por la ley de Stefan-Boltzmann, en que la energ&iacute;a total radiada por un cuerpo negro (como una estrella) es proporcional a la cuarta potencia de su temperatura efectiva (E = &sigma;T<sup>4</sup>, donde &sigma; = 5,67051&middot;10<sup>-8</sup> W/m&sup2;&middot;K<sup>4</sup> ), la umbra emite aproximadamente un 32% de la luz emitida por un &aacute;rea igual de la fotosfera y an&aacute;logamente la penumbra tiene un brillo de un 71% de la fotosfera. La oscuridad de una mancha solar est&aacute; causada &uacute;nicamente por un efecto de contraste; si pudi&eacute;ramos ver a una mancha tipo, con una umbra del tama&ntilde;o de la Tierra, aislada y a la misma distancia que el Sol, brillar&iacute;a una 50 veces m&aacute;s que la Luna llena. Las manchas est&aacute;n relativamente inm&oacute;viles con respecto a la fotosfera y participan de la rotaci&oacute;n solar. El &aacute;rea de la superficie solar cubierta por las manchas se mide en t&eacute;rminos de millon&eacute;sima del disco visible.</p><p>&nbsp;</p><h3>&nbsp;<span class="mw-headline">Cromosfera</span></h3><div class="noprint" style="margin: 0px 0px 0.2ex 1em"><em></em></div><p>La cromosfera es una capa exterior a la fotosfera visualmente mucho m&aacute;s transparente. Su tama&ntilde;o es de aproximadamente unos 10 000 km y es imposible observarla sin filtros especiales al ser eclipsada por el mayor brillo de la fotosfera. La cromosfera puede observarse sin embargo en un eclipse solar en un tono rojizo caracter&iacute;stico y en longitudes de onda espec&iacute;ficas, notablemente en <strong>H&alpha;</strong>, una longitud de onda caracter&iacute;stica de la emisi&oacute;n por hidr&oacute;geno a muy alta temperatura.</p><p>Las prominencias solares ascienden ocasionalmente desde la fotosfera alcanzando alturas de hasta 150 000 km produciendo erupciones solares espectaculares.</p><p>&nbsp;</p><h3>&nbsp;<span class="mw-headline">Corona solar</span></h3><p>La corona solar est&aacute; formada por las capas m&aacute;s tenues de la atm&oacute;sfera superior solar. Su temperatura alcanza los millones de kelvin, una cifra muy superior a la de la capa que le sigue, la fotosfera, siendo esta inversi&oacute;n t&eacute;rmica uno de los principales enigmas de la ciencia solar reciente. Estas elevad&iacute;simas temperaturas son un dato enga&ntilde;oso y consecuencia de la alta velocidad de las pocas part&iacute;culas que componen la atm&oacute;sfera solar. Sus grandes velocidades son debidas a la baja densidad del material coronal, a los intensos campos magn&eacute;ticos emitidos por el Sol y a las ondas de choque que rompen en la superficie solar estimuladas por las c&eacute;lulas convectivas. Como resultado de su elevada temperatura, desde la corona se emite gran cantidad de energ&iacute;a en rayos X. En realidad, estas temperaturas no son m&aacute;s que un indicador de las altas velocidades que alcanza el material coronal que se acelera en las l&iacute;neas de campo magn&eacute;tico y en dram&aacute;ticas eyecciones de material coronal (EMCs). Lo cierto es que esa capa es demasiado poco densa como para poder hablar de temperatura en el sentido usual de agitaci&oacute;n t&eacute;rmica.</p><p>La corona solar solamente es observable desde el espacio con instrumentos adecuados que anteponen un disco opaco para eclipsar artificialmente al Sol o durante un eclipse solar natural desde la Tierra. El material tenue de la corona es continuamente expulsado por la fuerte radiaci&oacute;n solar dando lugar a un viento solar. As&iacute; pues, se cree que las estructuras observadas en la corona est&aacute;n modeladas en gran medida por el campo magn&eacute;tico solar y las c&eacute;lulas de transporte convectivo.</p><p>&nbsp;</p><h2>&nbsp;<span class="mw-headline">CME</span></h2><div class="thumb tright"><div style="width: 188px"><img src="//ato-edgardoas.blogia.com/upload/externo-548254e22b77753fc28badb05cad5e1d.png" border="0" alt="Tormenta solar." width="186" height="135" /> <div class="thumbcaption"><div class="magnify" style="float: right"><img src="/skins-1.5/common/images/magnify-clip.png" border="0" alt="Aumentar" width="15" height="11" /></div>Tormenta solar.</div></div></div><p>La CME es una onda hecha de radiaci&oacute;n y viento solar que se desprende del <strong class="selflink">Sol</strong> en el periodo llamado Actividad M&aacute;xima Solar. Esta onda es muy peligrosa ya que da&ntilde;a los circuitos el&eacute;ctricos, los transformadores y los sistemas de comunicaci&oacute;n. Cuando esto ocurre, se dice que hay una tormenta solar. M&aacute;s informaci&oacute;n:</p><p>&bull; Cada 11 a&ntilde;os, el sol entra en un turbulento ciclo (Actividad M&aacute;xima Solar) que representa la &eacute;poca m&aacute;s propicia para que el planeta sufra una tormenta solar.</p><p>&bull; El pr&oacute;ximo m&aacute;ximo solar ocurrir&aacute; en el a&ntilde;o 2011.</p><p>&bull; Una potente tormenta solar es capaz de paralizar por completo la red el&eacute;ctrica de las grandes ciudades, una situaci&oacute;n que podr&iacute;a durar semanas, meses o incluso a&ntilde;os.</p><p>&bull; La ciudad de Nueva York posee la red el&eacute;ctrica m&aacute;s vulnerable de la costa este de los Estados Unidos.</p><p>&bull; Las tormentas solares pueden causar interferencias en las se&ntilde;ales de radio, afectar a los sistemas de navegaci&oacute;n a&eacute;reos, da&ntilde;ar las se&ntilde;ales telef&oacute;nicas e inutilizar sat&eacute;lites por completo.</p><p>&bull; El 13 de marzo de 1989, la ciudad de Qu&eacute;bec, en Canad&aacute;, fue azotada por una fuerte tormenta solar. Como resultado de ello, seis millones de personas se vieron afectadas por un gran apag&oacute;n que dur&oacute; 90 segundos. La red el&eacute;ctrica de Montreal estuvo paralizada durante m&aacute;s de nueve horas. Los da&ntilde;os que provoc&oacute; el apag&oacute;n, junto con las p&eacute;rdidas originadas por la falta de energ&iacute;a, alcanzaron los cientos de millones de d&oacute;lares.</p><p>&bull; En septiembre de 1859, una intensa tormenta solar afect&oacute; a la mayor parte del planeta. Las l&iacute;neas telegr&aacute;ficas de los Estados Unidos y el Reino Unido quedaron inutilizadas y se provocaron varios incendios. Adem&aacute;s, una impresionante aurora boreal, fen&oacute;meno que normalmente s&oacute;lo puede observarse desde las regiones &aacute;rticas, pudo verse en lugares tan alejados entre s&iacute; como Roma o Hawai.</p><p>&bull; Hace 144 a&ntilde;os tuvo lugar la peor tormenta solar de la que se tiene noticias. Por aquel entonces, sus efectos fueron casi imperceptibles debido a que no exist&iacute;an utensilios que dependiesen directamente de los sat&eacute;lites o de la red el&eacute;ctrica.</p><p><br /><strong>Enlaces externos</strong>:</p><ul><li>Supertormenta solar </li><li>Perfecto Desastre: Tormenta Solar </li></ul><p>&nbsp;</p><h2>&nbsp;<span class="mw-headline">Importancia de la energ&iacute;a solar en la Tierra</span></h2><p>La mayor parte de la energ&iacute;a utilizada por los seres vivos procede del Sol, las plantas la absorben directamente y realizan la fotos&iacute;ntesis, los herb&iacute;voros absorben indirectamente una peque&ntilde;a cantidad de esta energ&iacute;a comiendo las plantas, y los carn&iacute;voros absorben indirectamente una cantidad m&aacute;s peque&ntilde;a comiendo a los herb&iacute;voros.</p><p>La mayor&iacute;a de las fuentes de energ&iacute;a usadas por el hombre derivan indirectamente del Sol. Los combustibles f&oacute;siles preservan energ&iacute;a solar capturada hace millones de a&ntilde;os mediante fotos&iacute;ntesis, la energ&iacute;a hidroel&eacute;ctrica usa la energ&iacute;a potencial de agua que se condes&oacute; en altura despu&eacute;s de haberse evaporado por el calor del Sol, etc.</p><p>Sin embargo, el uso directo de energ&iacute;a solar para la obtenci&oacute;n de energ&iacute;a no est&aacute; a&uacute;n muy extendido debido a que los mecanismos actuales no son suficientemente eficaces.</p><p>&nbsp;</p><h2><span class="mw-headline">Observaci&oacute;n astron&oacute;mica del Sol</span></h2><p>Las primeras observaciones astron&oacute;micas de la actividad solar fueron realizadas por Galileo Galilei utilizando el m&eacute;todo de proyecci&oacute;n. Galileo descubri&oacute; as&iacute; las manchas solares y pudo medir la rotaci&oacute;n solar as&iacute; como percibir la variabilidad de &eacute;stas. En la actualidad la actividad solar es monitorizada constantemente por observatorios astron&oacute;micos terrestres y observatorios espaciales. Entre los objetivos de estas observaciones se encuentra no solo alcanzar una mayor comprensi&oacute;n de la actividad solar sino tambi&eacute;n la predicci&oacute;n de sucesos de elevada emisi&oacute;n de part&iacute;culas potencialmente peligrosas para las actividades en el espacio y las telecomunicaciones terrestres.</p><p>&nbsp;</p><h3>&nbsp;<span class="mw-headline">Exploraci&oacute;n solar</span></h3><div class="thumb tright"><div style="width: 180px"><table border="0"><tbody><tr><td valign="top"><img src="//ato-edgardoas.blogia.com/upload/externo-17662785186dba3f34ee2622148570b9.png" border="0" alt="Esquema con instrumentos del sat&eacute;lite SOHO." width="170" height="129" /></td></tr><tr><td valign="bottom"><img src="//ato-edgardoas.blogia.com/upload/externo-0a5af1713821a2bb81dd62c22c87e2ba.gif" border="0" alt="Observaci&oacute;n de la corona solar por SOHO." width="170" height="170" /></td></tr></tbody></table></div><div class="thumbcaption" style="width: 180px">El sat&eacute;lite SOHO e imagen de la corona solar capturada por &eacute;ste.</div></div><p>Para obtener una visi&oacute;n ininterrumpida del <strong class="selflink">Sol</strong> en longitudes de onda inaccesibles desde la superficie Terrestre la Agencia Espacial Europea y NASA lanzaron cooperativamente el sat&eacute;lite SOHO (<em>Solar and Heliospheric Observatory</em>) el 2 de diciembre de 1995. La sonda europea Ulysses realiz&oacute; estudios de la actividad solar y la sonda norteamericana Genesis se lanz&oacute; en un vuelo cercano a la heliosfera para regresar a la Tierra con una muestra directa del material solar. G&eacute;nesis regres&oacute; a la Tierra en el 2004 pero su reentrada en la atm&oacute;sfera fue acompa&ntilde;ada de un fallo en su paraca&iacute;das principal que hizo que se estrellara sobre la superficie. El an&aacute;lisis de las muestras obtenidas prosigue en la actualidad.</p><p>&nbsp;</p><h3>&nbsp;<span class="mw-headline">Precauciones necesarias para observar el Sol</span></h3><ul><li>No mirar nunca directamente al Sol sin la debida protecci&oacute;n, puede causar lesiones y quemaduras graves en los ojos e incluso la ceguera permanente. </li><li>Las gafas de sol, filtros hechos con pel&iacute;cula fotogr&aacute;fica velada, polarizadores, gelatinas, CD&#39;s o cristales ahumados <strong>no ofrecen la suficiente protecci&oacute;n a los ojos</strong>. </li><li>Una buena protecci&oacute;n la proporcionan los filtros MYLAR<sup>&reg;</sup> o equivalentes. Las gafas utilizadas para la soldadura al arco con cristales de densidades 14 a 16, son id&oacute;neas para este fin. Las mismas precauciones deben tenerse en cuenta si se utilizan aparatos &oacute;pticos. Los filtros deben ir colocados en la parte frontal y nunca en el ocular. </li></ul>]]></description><pubDate>Sat, 07 Oct 2006 04:38:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
